#GivetoGivers: Amway honra a quienes sirven a sus comunidades

Un grupo de trabajadores de un hospital se toman toman un selfie de agradecimiento con comidas que les fueron generosamente donadas.

Las noticias pueden ser bastante deprimentes durante una pandemia mundial. Pero si miras lo suficiente, encontrarás cosas que te harán sonreír, llorar, suspirar de alegría y reforzar tu creencia en la bondad de la gente.

Amway fue en busca de esas historias como parte de su concurso #GivetoGivers (Dar a quienes dan) en Instagram. En las nominaciones, se compartieron historias sobre personas que hicieron cosas maravillosas frente a algunas de las circunstancias más difíciles de sus vidas.

Amway quiere retribuir con algo a quienes están dando tanto de sí mismos durante esta pandemia. Después de analizar todas las presentaciones, fueron seleccionadas siete personas que recibirán una donación de $5,000 para la obra de caridad que elijan: cinco de Amway EUA y dos de Amway Canadá.

Como hubo tantas nominaciones merecedoras, fueron seleccionadas otras seis personas que recibirán una donación de $1,000 también, para la obra de caridad que elijan.

Amway envía un enorme ¡GRACIAS! a estos «dadores» personas generosas, y a la innumerable lista de personas que hacen cosas extraordinarias desde sus posibilidades y más allá. Estas son sus historias.

Imraan Assim, Ontario

Obra de caridad: Refugio para Mujeres Ernestine’s

Imraan apoya desde hace mucho tiempo el Refugio para Mujeres Ernestine’s, junto con varios refugios más en su zona. Hoy, está más enfocado que nunca en colaborar con este refugio para mujeres y niños en Etobicoke, Ontario.

Organizó a amigos, familiares y un restaurante local para entregarle 30 cenas en 30 noches al refugio, y gestionó una donación de artículos esenciales de limpieza e higiene personal que el refugio necesitaba desesperadamente.

«Mientras todos nos aseguramos de mantenernos sanos y seguros, no podemos olvidarnos de quienes siguen necesitando nuestra ayuda», dice Imraan.

 El pastor Matthew Barnett entrega comidas, artículos de limpieza y otros artículos de cuidado personal a personas en su comunidad.

Matthew Barnett, California

Obra de caridad: Dream Center de Los Ángeles

Cuando el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles cerró el 16 de marzo, el pastor Matthew Barnett, cofundador del Dream Center de Los Ángeles, se comprometió a entregarles comidas a los estudiantes que dependían de los almuerzos escolares para sobrevivir.

Debido al creciente desempleo, alimentar estudiantes se convirtió en entregar comidas a familias enteras, personas sin hogar, e incluso crear un programa para proporcionar comidas a adultos mayores en casa. También consigue llevar artículos de limpieza, pañales, papel higiénico y otras productos de cuidado personal a cientos de familias.

Para el día 34, el pastor Matthew y su equipo habían entregado 320,000 comidas, trabajando 11 horas al día, siete días a la semana para cubrir estas necesidades.

«El pastor Matthew… es un hombre humilde que hace sentir importantes a todos a su alrededor», escribió quien lo nominó. «El pastor Matthew está siempre dispuesto a dar una mano a los demás, escuchándolos con atención, orando por ellos u ofreciéndoles palabras de esperanza y coraje».

Suzanne Foster, Nueva York

Obra de caridad: Center for Discovery

Suzanne es directora de un asilo de ancianos que ha sido duramente golpeado con casos de COVID-19. Como no se permiten visitas a los residentes, ella pasa tiempo con ellos, los comunica con sus amigos y familiares a través de videollamadas, les sostiene la mano, ora con ellos, les cuenta bromas, les sirve la comida y los ayuda en lo que pueda.

«No la encontrarás en su oficina sino en las salas, conectando a los residentes con sus seres queridos por teléfono», dijo la persona que nominó a Suzanne. Muchas veces, esto es lo que permite a las familias despedirse por última vez.

Para Suzanne, una de las experiencias desgarradoras de este momento es que no ve a su hijo de 15 años, quien sufre de autismo, desde hace más de 50 días debido al riesgo de contagio. Su hijo vive en The Center for Discovery, una escuela residencial en Monticello, Nueva York.

La donación de Suzanne colaborará con la tienda de comestibles orgánicos libres de virus de la escuela, para que sus empleados se protejan a sí mismos, a sus familias y a los niños a los que sirven.

Sam Jain mira a la cámara mientras usa su EPP para su trabajo como jefe de residentes.

Sam Jain, Michigan

Obra de caridad: Feeding America

Sam es jefa de residentes en el hospital Beaumont, cerca de Detroit, uno de los hospitales más golpeados por el brote de COVID-19 en EUA.

Para esta primavera, Sam esperaba concluir su residencia médica, conseguir su licencia y comenzar su carrera en Chicago tras 12 años de estudio y práctica. En cambio, está trabajando turnos de 24 horas atendiendo pacientes, adaptándose a protocolos que cambian todo el tiempo, dirigiendo a su equipo y asegurándose de que tengan suficientes equipos de protección personal.

Después, se va a un departamento vacío, autoaislándose para ayudar a contener el riesgo de infección. Aun fuera del trabajo, con frecuencia hace recomendaciones médicas y reconforta a sus amigos y familiares.

«Intento mantenerme optimista, educando a la comunidad y yendo a trabajar cada día, con la esperanza de marcar una diferencia», dice Sam. Cuenta que eligió a Feeding America porque creó un fondo de ayuda ante la COVID-19 para asegurar que los bancos de alimentos de todo el país puedan ayudar a quienes lo necesitan.

Julie Núñez usa una máscara en su trabajo como directora de trabajo social en un establecimiento para subagudos.

Julia Núñez, Nueva York

Obra de caridad: Hospital Infantil de Investigación St. Jude

Directora de servicios sociales en un hospital de atención subaguda (de duración intermedia entre agudo y crónico) en Nueva York, Julia es una sobreviviente de cáncer que cuida a sus padres de edad avanzada, quienes también tienen sistemas inmunológicos vulnerables.

Por esa razón, ella tiene permitido no cubrir sus turnos. Pero Julia, quien hace 19 años que trabaja en el hospital, sigue trabajando para atender a sus pacientes y sus familias, aun cuando ve a sus compañeros de trabajo enfermar y morir de COVID-19.

Julie le dio su número de celular personal a las familias de sus pacientes para que puedan comunicarse con sus seres queridos cuando quieran. Suele saltarse almuerzos y descansos para poder hacer esas llamadas. También hace algunas compras personales para los pacientes, porque sus familias no pueden visitarlos.

«Sé lo estresante que puede ser no poder estar ahí cuando un ser querido más te necesita», afirma. «No creo estar haciendo nada extraordinario; solo estoy haciendo lo que cualquier ser humano haría».

Julia eligió el Hospital Infantil de Investigación St. Jude, que se dedica a comprender, tratar y derrotar el cáncer infantil y otras enfermedades.

Bill Phan y Kevin Yoo, con los dedos pulgares levantados, están parados delante de un carro lleno de comidas para entregar a trabajadores que combaten la COVID-19 en la línea de fuego.

Bill Phan y Kevin Yoo, Illinois

Obra de caridad: Initiative 77(3)12

Kevin y Bill eran trabajadores de servicios de alimentos que, como muchos otros, perdieron el trabajo cuando los restaurantes de Chicago cerraron por la pandemia.

Empezaron a entregarles comidas a colegas despedidos y sus familias, pero pronto pasaron a usar sus destrezas culinarias para alimentar a trabajadores de la salud en contacto directo con pacientes, para ayudar a su comunidad a mantenerse fuerte y unida a lo largo de la pandemia.

Ese esfuerzo se convirtió en «Initiative 77(3)12». Con otros miembros de su equipo, y la ayuda de su comunidad, ya entregaron más de 1,450 comidas a 10 hospitales locales.

«Se trata de actos desinteresados de hombres que solo quieren que su comunidad se mantenga unida mientras combatimos esta pandemia», escribió quien los nominó.

Xavier Turner e Isabella Lamontagne sonríen a cámara para un retrato.

Xavier Turner e Isabella Lamontagne, Quebec

Obra de caridad: LeVigile

Isabelle es técnica farmacéutica en un hospital de la ciudad de Quebec, y Xavier es agente de policía en Lévis, dos trabajos esenciales que los ponen en la primera línea de combate de la pandemia.

«Esta es una pareja increíble que va siempre al frente por nosotros en esta pandemia», escribió quien los nominó. «Me llena de orgullo ver a una pareja de jóvenes que luchan por protegernos del virus».

Xavier e Isabella eligieron a La Vigile como su obra de caridad porque brinda atención de urgencia en casos de depresión, estrés postraumático, ansiedad y otros problemas que suelen enfrentar las personas en la línea de fuego.

«Para nosotros, es importante destacarlos y ayudarlos en esta campaña», dice la pareja.

Otros seis participantes consiguen donaciones para obras de caridad

Otras seis personas se destacaron por sus esfuerzos durante esta pandemia: inventando y elaborando máscaras, trasladándose a otro estado para fabricar respiradores, creando aplicaciones que fomentan el distanciamiento social, procesando pruebas de COVID-19 o realizando otras tareas médicas en contacto directo con pacientes y usando destrezas artísticas para apoyar negocios pequeños y a trabajadores de hospitales.

Ellos son: Fanny Coulombe de Quebec, Saamphavi Ganesh de Ontario, Johana Hernández de California, Lane Karczewski de California, Aidan McCahill de Michigan y Kelsey Sohail de Virginia.

Gracias a todos los que enviaron nominaciones y a todos los que están ahí afuera aportando su granito de arena para hacer de este un mundo mejor.

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