Falta de sueño: Cómo esto afecta tu mente y cuerpo

Una mujer bosteza mientras se sienta en una mesa del comedor.
Woman yawning

Cuando te despiertas después de una noche en la que dormiste realmente bien, sientes que puedes devorarte el mundo.

Pero trata de abrir los ojos después de moverte y dar vueltas en la cama toda la noche, o despertarte una y otra vez cada hora.

La falta de sueño puede hacer mucho más que simplemente arruinarte el día. Si esto pasa frecuentemente, traerá consecuencias para tu mente y cuerpo, para algunos puede ser motivo de gran preocupación.

¿Qué causa la privación del sueño?

La falta de sueño viene para la mayoría de nosotros en un momento u otro. Puede ser por un nuevo bebé que mantiene despiertos a los padres durante la noche, o un proyecto de trabajo que desgasta tu energía hasta la media noche o el estrés del día impidiéndote conciliar el sueño.

Cualquiera que sea la causa, la privación de sueño se caracteriza por, consistentemente, tener menos de siete horas de sueño nocturno de forma regular.

Algunas personas que sienten los efectos de la privación del sueño podrían sufrir de un trastorno del sueño no diagnosticado. Pero para muchos de nosotros que no descansamos lo suficiente es porque no lo incluimos dentro de nuestras prioridades. Y no lo priorizamos porque no entendemos lo importante que es para nuestra salud.

Una mujer se sienta en una silla de la sala de estar con su bebé dormido.

¿Por qué necesitamos dormir?

La conclusión es que nuestros cuerpos necesitan una cierta cantidad de sueño para funcionar en su mayor medida. Mientras dormimos, nuestro cuerpo realiza todo tipo de reparaciones en nuestros órganos internos y nuestros músculos.

El sueño también juega un papel fundamental en el mantenimiento del centro de la memoria en nuestro cerebro, ayudándonos a retener lo que hemos aprendido y las cosas que hemos visto para que podamos acceder a esa información nuevamente. También ayuda a restablecer el equilibrio químico en nuestro cuerpo.

Síntomas de la falta de sueño

Cuando no dormimos lo que necesitamos, se nota. Los signos de privación del sueño incluyen irritabilidad, sentirse cansado durante el día, olvido, torpeza y menor deseo sexual.

¿Podría la privación del sueño realmente enfermarte? La respuesta corta es: sí. Los estudios han demostrado que cuando no descansas lo suficiente, tu cuerpo es más susceptible a los virus que podría estar expuesto, lo que dificulta la lucha contra todo, desde el resfriado común hasta las infecciones.

Una mujer se sienta en una silla de la sala de estar con su bebé dormido.

Privación del sueño y aumento de peso

Dormir poco podría ser un precursor para aumentar de peso. La cantidad de sueño que obtienes afecta los niveles de grelina de tu cuerpo, un estimulante del apetito y leptina, que envía a tu cerebro la señal de que has comido lo suficiente.

Cuando no duermes lo suficiente, tu cuerpo produce menos leptina y aumenta la producción de grelina. Además de este dilema, la falta de sueño puede hacer que te sientas lento y demasiado cansado para hacer ejercicio. Si te encierras en un patrón de actividad física reducida y un apetito creciente, es probable que lo que continúe sea el aumento de peso.

La falta de sueño puede aturdir la mente

Dormir bien por la noche es muy importante para la función cerebral. Piensa en ello como una limpieza profunda para tu mente, donde se puede arreglar todo el desorden, dejándolo fresco y listo para un nuevo día.

Cuando dormimos, los caminos se forjan entre las neuronas en nuestro cerebro, lo que nos permite retener nueva información y mantenernos mentalmente afilados. Pero un cerebro privado de sueño no puede hacer esto.

Cuando nuestro cerebro está cansado, todo parece confuso.  Cuando nuestro cerebro está cansado, es posible que no podamos concentrarnos en nuestro trabajo o seguir conversaciones. Esto hace que sea difícil completar incluso nuestras tareas habituales y mucho menos concentrarnos lo suficiente como para aprender cosas nuevas.

Una mujer se sienta en un sofá trabajando hasta tarde en su teléfono.

Cómo conciliar el sueño fácilmente

El mejor momento para pensar en dormir profundamente comienza mucho antes de que te acomodes bajo las cobijas, porque las acciones que tomas durante el día afectan lo bien que duermes por la noche.

Si estás tratando de mantener a raya la falta de sueño, asegúrate de prestar atención a tu horario. Ayudará despertarte y acostarte en un horario consistente cada día. Esto incluye los fines de semana, a pesar de la tentación irresistible de querer dormir un poco más.

El tiempo frente a la pantalla también puede cobrar su cuota frente a tu capacidad para dormir como es debido. Intenta limitar tu exposición a los dispositivos electrónicos y la luz azul durante al menos media hora antes de acostarse todas las noches. (La mayoría de las pantallas tienen un modo nocturno para ayudar con esto).

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Dormir lo suficiente cada noche es tan importante para nuestra salud mental y física que debemos asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible para salvaguardar nuestro descanso. Dormir es algo en lo que pasamos un tercio de nuestras vidas y nos lo debemos a nosotros mismos hacerlo bien.

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†Esta declaración no ha sido evaluada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. Este producto no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.

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